jueves, 25 de mayo de 2017

Hoy (17)

La mujer de pollera llora. Seca sus lágrimas con el puño de su chompa. Habla por el teléfono. Escucha por el teléfono. Apoya los codos en el reclinatorio sobre el que está el aparato. Inclina la cabeza, tiene la gruesa mano de trabajadora, con uñas pintadas de color metálico, la mano la tiene en la sien, un dedo tocando su oreja. Levanta el torso la mujer. Estirado está su brazo hacia el aparato, y corre los dedos sobre el vidrio sobre el que está el teléfono, las yemas de sus dedos gruesos. Ahora su dedo índice golpea, la yema de su largo dedo, el vidrio. Y llora ella; yo la puedo oír. Me da la espalda. Vestida con ropa de color café la mujer. Habla en quechua pero no logro distinguir sus palabras. Ahora, como para traer la despedida, dice, entiendo: "Arí. Ya. Chau". Pero sigue hablando, en voz alta esta vez, y entiendo algo de lo que dice. Seca con la palma de su mano su barbilla, la parte de arriba de su labio superior. Sus manos se mueven en torno al aparato, agarran el cordón del teléfono. Y me mira.

Yo, al empezar a escribir esto, escuchaba : "Cause you don't really love me, you just keep me hanging on. Set me free, why don't you baby. Get out of my life, why don't you baby... Let me get over you..." Pero dejé la música y ahora nada más escribo esto, olvidado por un rato de la maciza y quizá hermosa mujer de pollera que está en la cabina locutorio que colinda con la máquina computadora donde escribo esto, olvidándola, porque dos niños, uno de hasta siete años, con el (supongo) hermano de hasta tres años de edad sobre sus faldas, el niño mayor de ellos me pide cómo entrar en juegos en la computadora del lado. No parece haber juegos en su máquina. Pero la mujer, sus sollozos en voz alta : "Chay desgraciada warmi...", su llorar dentro de la cabina de vidrio, me hacen de nuevo atenderla, aquí, a un metro de distancia de mí. Sigue despidiéndose, nombra a su interlocutora. "Cualquier cosa, te digo", dice, en castellano. Y, muchos minutos luego de haberlo empezado, y mientras ella sigue en la cabina, agarrada del teléfono y manejando un blanco pañuelo, decido dejar este hilo, cerrar este texto. "Kunan mana (aquí suprimo lo que dijo)". Los niños de al lado reclaman mi ayuda; cuando su tiempo, diez minutos, se les acaba, pueden ver la pantalla desde la que pudieron haber entrado a unos juegos de computadora. Se van. Sale de la cabina la mujer de cara redonda y dientes de bordes de oro. Cierra la puerta de vidrio. Se va. Está pagando. Se irá.


Fuera de medida

¿ Qué siento al ver esas fotos muy grandes donde aparecen los detalles las partes de las comidas que uno pagando comería en los negocios al frente de los cuales están esas fotos desmesuradas con sus hilachas monstruosas de carne de pollo o sus gigantes tajadas de carne de res y lonjas de huevo pasado más grandes que la cabeza de uno junto a verdes pardas pelotas que representan alverjas mayores que la boca abierta que desea los jugos colorados oxidados que puedo imaginar que saltarían a borbotones si la cosa que las fotos esas figuran fuera me imagino por un instante fuera real ?

Asco, siento repulsión, pierdo el hambre.

Y pienso en la gente chola de aquí del valle de Cochabamba, que, acatando el comando de sus domeñadores, se ponen a desear eso, los trozos de masticar, que les arrojan al hoyo donde los confinan para que no les estorben en su afanosa labor de destruir la realidad, y entre la realidad, destruir el valle de Cochabamba. Gente que desea eso que tiene, gente, entonces, conforme, tranquilizada con comida, anestesiada por la panza. ¡ Cómo habrán sufrido de hambre sus abuelos, que estos nietos aun se dejan guiar por la amenaza del hambre, por el señuelo de la amenaza de muerte por hambre !

Metidos, inmersos en el terror al hambre inminente hay que estar para, viendo esas representaciones hacer el más tenue vínculo entre ellas y las cosas de comer. Hay que haberse dejado comer por el miedo, hay que ser presa de él, y más que presa del miedo, hay que ser pieza en deglución por los dientes del miedo al hambre para poder sentir en la boca algo de expectación al ver las monstruosidades esas culinarias que las fotos de propaganda nos muestran.

Son feas. La publicidad es fea. La publicidad desmedida es muy fea. Y son dispositivos de publicidad pensados para la gente que va en carros, que, desde lejos y a medida que se aproximan a ellas, las ven crecer, junto con su estupidez.

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La misma ciudad que soporta tal publicidad de tamaño grande de comida es la que, cerca, junto a esas fotos, cierra clausura los lugares donde los comensales vayan a hacer del vientre, la ciudad que permite que sus lugares públicos, abiertos donde alguien urgido cagaría, sean enmallados a la espera de que la junta de vecinos negocie con un empresario la venta furtiva del lote.

Anónimo de La Cancha

Elogio de la cooperación



Carlos Crespo Flores

La socióloga Rosario León estudió en el  Workshop in Political Theory and Policy Analysis, de la Universidad de Indiana, coordinado por la premio Nobel 2009 Elinor Ostrom, donde desarrolló su trabajo sobre los bienes comunes. León cuenta que la mayoría de los escritos de Ostrom son en co-autoría con otros colegas investigadores de todo el mundo.  Es decir,  la premio Nóbel desarrolló su obra desde la cooperación. El apoyo mutuo era uno de sus criterios metodológicos de reflexión e investigación, hecho por lo demás coherente con su teoría de los bienes comunes, pues administrar eficazmente un recurso de uso común requiere practicar la cooperación entre los miembros del grupo administrador del bien común (los "apropiadores" diría Elinor).

La cooperación es un rasgo biológico fundamental para la reproducción de la vida. Como Piotr Kropotkin evidenció, La cooperación, antes que la competencia, dentro de una especie ha sido un factor histórico en el desarrollo de las instituciones sociales; más aún, evitar la competencia incrementa las posibilidades de supervivencia y mejora la calidad de vida. La ayuda mutua es un factor, a la vez biológico y voluntario en la naturaleza, y es un activador de la transformación de la naturaleza y la sociedad. El biólogo Richard Dawkins habla de la "cooperación mutualista" o la "evolución de las asociaciones de beneficio mutuo", como mecanismos para un propósito evolutivo.

Tenemos una predisposición para ayudarnos unos a otros, y lo hacemos sin coerción gubernamental.  Un gobierno centralizado no es necesario para dar un ejemplo o hacer que la gente haga lo correcto: La gente lo hacía antes del surgimiento del Estado. Para Kropotkin, es el Estado el que reprime nuestra tendencia natural a la cooperación, y criticaba a los historiadores por no prestar atención a la vida de la gente y a su inclinación a ayudarse mutuamente.

Nuestra vida cotidiana está florida de prácticas de cooperación, sea en la familia, amigos, el barrio, el trabajo...aún para el placer cooperamos. Mi trabajo académico en estos casi 30 años de vida universitaria, no hubiera sido posible sin el apoyo mutuo con colegas y estudiantes, redes de afinidad colaborativa donde me he formado y construido fraternales amistades. Más aún, mis "objetos de estudio", han sido sujetos que despliegan prácticas de cooperación y apoyo mutuo: sindicatos obreros, agricultores regantes (sector muy estudiado por Ostrom como expresión por excelencia de gestión de un bien común, el agua), sistemas autogestionarios de agua potable, productores de coca orgánica, organizaciones económicas campesinas (OECAS), para mencionar los más importantes. Y por supuesto, es "con mis anarcos queridos", como decía Zitarrosa, donde he valorado la cooperación; sujetos autónomos que colaboran, se ayudan para la acción directa, creativamente estableciendo otro tipo de relaciones sociales.

Estudios recientes evidencian la importancia de la cooperación en las interacciones sociales y la insostenibilidad del egoísmo. Ser agradable y cooperativo, señala una investigación del 2013,  permite ser resiliente en el largo plazo; la evolución es implacable con los egoístas: si bien tienen ventaja en el corto plazo, la cooperación y la comunicación ganan en el largo plazo. Otro estudio, utilizando modelos de teoría evolutiva de juegos, demostró que en el largo plazo las poblaciones que cooperan son más exitosas que los egoístas, pues mientras los estrategas egoístas disfrutaron de una breve ventaja, los cooperadores finalmente llegaron a reconocer y superar los individuos egoístas. El neuroendocrinólogo norteamericano Robert Sapolsky ha estudiado años a los babuinos, demostrando que los monos de baja categoría que más sufrieron fueron solitarios aislados, mientras que aquellos que, a pesar de su posición inferior en la jerarquía, se involucraban plenamente en actividades sociales colaborativas como el acicalamiento mutuo, relaciones sexuales fuera de la pareja y juego con los menores, tenían muchas más mejores oportunidades de vida. Un estudio de la Health Education Authority (HEA) en UK identificó la falta de control sobre el trabajo como un factor de estrés importante, y recomendaba a la gente a levantarse contra la intimidación, formar alianzas con sus colegas, afiliarse a sindicatos e involucrarse en programas que promueven la cooperación y participación del personal.

Hoy, esta capacidad innata del ser humano para cooperar ha sido debilitada por el individualismo y lógica competitiva del capitalismo, nos dice el sociólogo norteamericano Richard Sennett: “estamos perdiendo las habilidades de cooperación necesarias para el funcionamiento de una sociedad compleja” el cortoplacismo y la superficialidad propios de las transformaciones en el trabajo moderno “debilitan los vínculos institucionales”. El equilibrio entre cooperación y competencia se habría roto. Cómo establecer relaciones sociales estables, duraderas, cooperativas, en un contexto de temor al “otro”, por tanto mayor despliegue de dispositivos de control y vigilancia, de feroz competencia y flexibilidad laboral, necesidad de desplazamientos espaciales permanentes? Es uno de los desafíos de la época.




martes, 7 de marzo de 2017

El futbol y sus profetas rebeldes y libertarios

“El futbol es el arte de comprimir la historia universal en 90 minutos” -George Bernard Shaw-

“La pelota es como una mujer, ama las caricias” -Eric Cantona-

“Cada vez que un chico patea algo en una calle, allí empieza la historia del futbol”                         -Jorge Luis Borges-

Una religión en busca de un dios, esta definición que puede desorientar a moros y a cristianos, no puede lograrlo con los chicos nacidos después de la llegada de la tele: pero una larga mirada hacia atrás nos conduce en la China del XI siglo antes de Cristo, durante la dinastía Han, con el nombre Tsu-chu se practicaba un deporte con una pelota rellenada de plumas o de cabellos de mujer, el juego consistía en meter solamente con el uso de los pies la pelota adentro de una arco hecho de cañas de bambú: durante la dinastía Han era considerada una actividad física fundamental. Todas las grandes civilizaciones empezaron a popularizar el deporte jugado con la pelota. Seiscientos años más tarde que en la China, en Japón se jugaba un deporte similar, llamado Kemari, la mayor diferencia con el futbol moderno es que la pelota no debía tocar el suelo. Los aztecas, por ejemplo, se dice que practicaban el Tlachtli, una mezcla entre tenis, fútbol y baloncesto en el que se prohibía el uso de las manos y los pies y el capitán del equipo derrotado era sacrificado. Para el pueblo azteca, el Tlachtli era una actividad de gran importancia y lo demuestra principalmente la localización del terreno de juego, normalmente situado en el terreno sagrado, ya que el juego tenía una finalidad religiosa. Además de ser un ritual, su importancia se ampliaba al terreno político y el económico. Noticias de una actividad lúdica ejercida con una pelota nos conduce a los poemas homéricos, los griegos practicaban un juego llamado Sferomachia, deporte que con el tiempo fue adoptado por los legionarios romanos, transformándolo en un método de entrenamiento para los guerreros: el Harpastum, literalmente rasgar con fuerza, se jugaba en canchas arenosas, por dos equipos con igual número de jugadores, con una pelota rellenada de pieles o de trapos, el fin era llevar la pelota más alla del borde de la cancha adversaria. Este deporte tuvo un gran suceso entre los legionarios que lo difundieron en varias zonas del Imperio Romano. En Florencia se jugaba lo que hoy conocemos como el Calcio Storico Fiorentino: en una cancha rectangular rellenada de arena, durante cincuenta minutos veintisiete “carcianti” por cada equipo se desafiaban como antecesores de un deporte de caballeros jugado por hooligans. El prototipo del futbol, como lo conocemos hoy, nació el 24 de octubre del 1857 con la fundación del Sheffield Football Club, el club de futbol más antiguo que aún participa en la Northern Premier League Division One South, de Inglaterra. Pero fue John Alexander Brodie, un ingeniero civil, a darle en el 1889 el toque futbolístico, eliminando su matriz rugbística. Su visión modernizadora, le permitió la introducción de las mallas, y cambió para siempre el sabor de anotar un gol, absolutamente normal hoy pero profundamente revolucionario a la época. Desde aquella final de la FA Cup del 21 marzo del 1891, juagada en el Oval de Londres, el futbol inició su irrefrenable trayectoria de una religión en busca de un dios.

Y aunque al horizonte no veamos ningún Olimpo digno de una poesía, a veces fanática y a veces inocente, a veces codiciosa y a veces parsimoniosa, muchos profetas rebeldes y libertarios han entusiasmado, han hecho delirar, reír y llorar a millones de fieles del deporte más popular en el mundo.

No sé imaginar un jugador excéntrico de Tsu-chu, uno lleno de fantasía que jugara Kemari o  Tlachtli, un griego armonioso que jugaba a la Sferomachia o un legionario que deliciaba el público que asistía a los interminable partidos de Harpastum…hasta donde la memoria alcanza memoria, recuerdo los fabulosos dribbling de Garrincha, llamado el pajarillo Mané, que embriagaba los adversarios con una elegancia chocante: él se tomaría luego toda la cachaza necesaria para ahogar toda la tristeza e cantarle a la vida toda la prosa que la sola cancha de futbol no pudo ofrecerle, como una samba, para la sola esperanza de un día no ser más triste.

Y George Best, el irlandés del norte, que fue el quinto Beatles, excéntrico goleador en las canchas inglesas y The Best entre rubias y alcohol, gastándose todo el dinero y el futuro, pero deleitando los fans de la fantasía y del buen juego con su acrobático paralelismo entre sus jugadas y su vida. Ganó emblemáticamente el Balón de Oro en 1968, el año de las revueltas estudiantiles, y su refrain más famoso fue: “si el futbol es arte, entonces soy un artista.” Existen dos maneras para recordar a George Best, la primera os causará ira, remordimiento y dolor por no haber visto a este inmenso jugador exprimir todo su formidable e inalcanzable talento, la secunda os donará alegría, un increíble estado de éxtasis y el privilegio de haber podido admirar uno de los más grandes artistas deportivos jamás aparecidos en el planeta, así un gruñón periodista deportivo quiso homenajear al joker irlandés.

Omar Sivori, sangre y arena, azúcar y cicuta del futbol, era el cabezón, en Argentina con Maschio y Angelillo formaba el trio de los ángeles con la cara sucia, que ganó el Sudamericano del ’57, conquistó Nápoles antes de la otra cara sucia, Diego Armando Maradona, en la Vecchia Signora con Boniperti y John Charles (el único que con un cachetazo lograba calmar sus turbulentos excesos…) formó el trio mágico y aunque no podía ser la imagen del equipo, con sus jugadas picaras (fue uno de los inventores del túnel: el caño), un poco artista y un poco diablo, divertía plebe y aristocracia: amable hasta la suavidad, después de algunos segundos se ponía hasta brutal. Jugó el Mundial de Chile de 1962 pero se cuenta que no quiso jugar la Batalla de Santiago, debido a la fuerte tensión que adentro del estadio se había creado ya antes del partido; ganó el Balón de oro en 1961.

Para Johann Cruijff la calidad sin resultados es inútil y los resultados sin calidad son aburridos. Cruijff, el Ajax y la Holanda de Rinus Michels a final de los años sesenta revolucionaron el futbol, y será una revolución también estética: la feliz síntesis de individualismo y colectividad llega a parecerse a una anarquía organizada, porque para volverse verdaderamente revolucionaria, la anarquía necesita de una racionalización, debe organizarse e disciplinarse para ser eficaz, esta revolución se llamará Totalvoebal, el futbol total. Y si Michels fue la mente visionaria, Cruijff se hizo profeta de esta revolución. El muchacho de Ámsterdam, siempre contra toda forma de abusos, de mezquindad y de falta de belleza, encantó el público de un equipo fundado en un barrio popular de la ciudad de los países bajos, el Ajax y con el equipo nacional formó parte de la naranja mecánica, jugando una final de un mundial en el ’74 y rechazando la participación en el mundial del ’78 porque Argentina estaba bajo una dictadura militar. Todo su esprit libre logró exportarlo al Barcelona, ciudad ideal para plasmar calidad y resultados, y ciudad que lo adoptó enteramente: su hijo ya tenía nombre antes de haber nacido y este nombre era Jordi, el nombre catalán más popular, pero en aquellos años el dictador Franco era aún vivo y estaba prohibido bautizar con aquel nombre en la España franquista, entonces Johan llevó su esposa a dar a la luz su hijo en Ámsterdam, allí fue bautizado con el nombre catalán de Jordi. Otro resultado de calidad del profeta del gol.

Lo llamaban el George Best italiano, el caballo loco, Zigo-gol, Gianfranco Zigoni debutó con la Juventus cuando tenía 17 años y de esta experiencia lamenta solamente el haberse cortado los cabellos, una melena absolutamente prohibida en aquello tiempos para los que eran jugadores del equipo de los Agnelli; el rebelde con un corazón grande se presentaba a los entrenamientos con un tabarro de piel y con una pistola acomodada en los jeans, en la noche tomaba su Porsche y se iba a escuchar a Piero Ciampi, la voz más anárquica de aquella época: whisky y puerilidades, libertad y revolución eran sus sueños y sus acciones diarias. Soñaba con morir en una cancha de futbol con la camiseta del Hellas Verona, se imaginaba el sensacionalismo en los periódicos, la recolección de firmas para cambiar el nombre del estadio de la ciudad de Romeo y Julieta…después de un Juventus-Real Madrid, el defensa madrileño Santamaria, que salió enloquecido por las jugadas del nº 11 juventino, dijo a la prensa que este demonio es mejor que el negro, refiriéndose nada menos que a Pelé. Con más de setenta años enseña futbol a los chicos de su ciudad natal, la Opitergium (la actual Oderzo) fundada por los romanos.


“Questa non è una fiaba per bambini, è una storia vera da matti”.  “Ma nulla cambierei, nemmeno l’ombra di una virgola”. (Esta no es una fábula para niños, es una verdadera historia de locos. Pero no cambiaría ni la sombra de una coma) es la poesía que Ezio Vendrame mas adora, es de Federico Tavan, un poeta un poco maldito y un poco soñador…y el un poeta del futbol, un pasoliniano (nació en la misma Casarsa della Delizia de la infancia del Poeta) amante del vino y de las mujeres: eros y patear la pelota fueron el escape y el refugio a una infancia hecha de soledad (fue dejado por sus padres en un orfanato a la edad de seis años) hambre y miedo. Su espíritu al salir del orfanato se entregó totalmente al futbol, pero fue con su primera experiencia profesional, en una ciudad con mujeres increíbles y generosas, que se preguntó si esta era la primera división…todo lo que muchos consideraban errores, han sido las cosas más maravillosas de sus vida. “Mi casa se parecía a un reparto de ginecología: las visitas empezaban a las 9 a.m. con la señora Giuliana, a las 11 llegaría Carla, a las 14 p.m la amiga Lella, a las 6 de la tarde era la hora de la belle de jour Fernanda, para terminar a las 22 con la novedad  de la semana. No me pregunten cuantos goles metí aquel año, pero aunque no se encuentren datos en ningún almanaque futbolístico, aquel año fui el máximo goleador”. Durante un Vicenza-Milán le hizo un caño a Gianni Rivera, el Abatino y el más amado por los hinchas del equipo lombardo, a lo cual pidió ser sustituido, el entrenador asustado por un eventual infortunio le preguntó que le había ocurrido, el friulano le contestó diciéndole que si le hizo un túnel al más grande jugador italiano del momento, valía la pena ser sustituido. Por la Navidad de un campeonato en los años ochenta, a los jugadores de la Sanvitese, equipo que estaba entrenando, regaló una confección de preservativos: a sus épocas el sida no existía y que era mejor usarlos que dejar la vida…o un huérfano.


miércoles, 1 de marzo de 2017

El futbol y la anarquía. Pasión, poesía y libertad


                         “El futbol es un lenguaje con sus poetas y sus prosistas”
Pier Paolo Pasolini -

El fútbol, ​​como todo el mundo sabe fue inventado en Inglaterra, como deporte de amplia trayectoria fue jugado en un principio por el proletariado y las clases más desfavorecidas de la sociedad y luego exportado en el resto del mundo por los marineros, por los obreros especializados, por la mano de obra barata, para regenerar días tras días los capitales de la bolsa de valores de Londres. Era una forma de integración y ayudaba a desarrollar un sistema en equipo, lo cual permitía una camaradería entre los jugadores. En Buenos Aires jugaban al futbol los trabajadores de los astilleros, los trabajadores ferroviarios y los panaderos, los afiliados a la Federación Obrera Región Argentina, una unión capaz en sólo tres años de declarar 775 huelgas. Y es a esta mítica Federación que hacen referencias equipos tales como Los Mártires de Chicago, que más tarde se convirtió en Los Argentinos Juniors, fundado el 15 de agosto de 1904 en una biblioteca anarquista en el distrito de Avellaneda, el distrito proletario por excelencia. El equipo Los Mártires empieza ganándole 2-1 al Sol de la Victoria y el año después sufren la derrota más desastrosa contra el equipo de La Prensa, propiedad del odiado diario reaccionario de Buenos Aires. Los Mártires llevan una camisa de color negro con una estrella roja, mientras que el nombre recuerda los cinco anarquistas condenados a muerte y colgados en Chicago el 4 de mayo de 1886. A pesar de que en todo el mundo nacían equipos de futbol con una fuerte huella anarquista, como el Croata Hayduk de Spalato, que se llamaba originalmente Anarkho o el Libertarios Futebol Clube de la ciudad portuaria de Santos en Brasil, ciudad que el historiador Edgar Rodríguez bautizó como la “Barcelona de Brasil”, el movimiento, adentro del ambiente futbolístico, empieza a dividirse: con el desarrollo del sistema capitalista y con la posterior mercantilización del mismo, el futbol empieza a vivir una doble dualidad: una forma reconocida y amplia de generar riquezas y una forma incluso de ascender socialmente en los estratos sociales. Convirtiéndose en una profesión y en un potencial mercado de propaganda y publicidad. Los viejos vecinos del Libertarios Futebol Clube, en el barrio de Campo grande, donde tenía su sede el equipo, todavía cuentan historias sobre aquellos primeros partidos de comienzos del siglo XX y en la actualidad existen dos equipos herederos de la tradición anarquista, el Autonomous y el Primeiro de Maio.                      

Pero a los trabajadores que practican un deporte, esos argumentos no le hacen daño, tampoco a los anarquistas de Buenos Aires, ellos quieren seguir jugando al fútbol. El equipo de Los Mártires pasa con gran facilidad de unas derrotas desastrosas a victorias deslumbrantes, esta incertidumbre en los resultados no es ajena a la forma de juego adoptada, el equipo se dispone con un 2-3-5, y con un módulo de este tipo no se puede ir que por este camino. El 1º de enero de 1905, siempre en Avellaneda, nace el Independiente, el club fundado por los empleados de un almacén inglés: el “Ciudad de Londres”, los cuales se proclaman “independientes de los patrones”. Mientras tanto Los Mártires se habían hecho ahora un nombre, entre los muchos clubes que estaban surgiendo en Buenos Aires, tanto que en 1912 reciben la propuesta de hacer parte de la Liga Central. Propuesta que los directivos y los jugadores rechazan con desdén, porque a la Liga Central quieren llegar por méritos deportivos y no por decreto. Los Mártires viven con siempre angustiosa espera el partido contra el Club Sportivo Palermo, el Palermo es de hecho el equipo de la burguesía que vive y trabaja en el barrio del mismo nombre, y es en ese barrio que el 25 de enero de 1923 Kurt Gustav Wilckens mata al Coronel Varela, “Él mató a mis hermanos” dice a los policías que lo arrestan, y todo el mundo entiende de inmediato lo que quiere decir: Varela dos años atrás hizo matar en la Patagonia más de 2000 trabajadores. Nacen también otros equipos de fútbol de inspiración anarquista y libertaria, como el fundado en Montevideo, el Atlético Basáñez, los colores eran el rojo y el negro de los anarquistas y sus fans eran conocidos como los “Defensores de la huelga”, ya que resguardaban los piquetes en las manifestaciones obreras. El 1º de mayo de 1906 se fundó el equipo Chacarita Juniors, en la biblioteca anarquista del barrio bonaerense de Independencia, cerca del cementerio más grande de la ciudad, adonde fue enterrado Severino Di Giovanni, el anarquista ejecutado el 1º de febrero del 1931 por la dictadura de Uriburu. Más aún, el Newell’s Old Boys fue fundado en homenaje a Newell, otro militante anarquista. ¿Sus colores? Nuevamente el rojo y el negro. Casi todos sus adherentes eran miembros de la central anarcosindicalista FORA.   
                                                                                                                                   
En 1925 fue inaugurado en la Avenida San Martin y Punta Arenas el nuevo estadio, ya todo está cambiando, en los años treinta empezaba a afirmarse el profesionalismo y el proletariado en el fútbol va desapareciendo. Comenzaron los de River, cuando en 1932 compraron por una suma sin precedentes un delantero, de esta manera tambien los Juniors se adaptan y empiezan a comprar y vender jugadores y abandonan el barrio donde habían nacido, transfiriéndose al barrio Paternal, en el centro Buenos Aires. Los Juniors comenzaron a ganar…adjudicándose el torneo de 1984, el campeonato nacional de 1985 y lo de 2010; también ganaron una Copa Libertadores y una Interamericana. Entre los muchos que jugaron con los Juniors nadie olvidará el divino Diego Armando Maradona, que con 116 redes es también el mejor goleador de la historia del Juniors. El club se convirtió en un equipo como los demás y nadie se acuerda de lo que fue un tiempo, sin embargo, como casi siempre sucede en la historia, hay algunos hilos sutiles difíciles de desentrañar. De hecho existen aún clubes que hacen referencia a esos tempos: hoy del fútbol que era de Los Mártires y de muchos otros equipos, se puede encontrar rastros en Brasil, el equipo del Primeiro de Maio que se define “anárquico-autónomo”; el equipo St. Pauli, de la ciudad de Hamburgo en Alemania, fundado en el 1910, que agrupa fans izquierdistas, anarquistas y antifascistas; la “Rash Skinheads Rojos y Anarquistas”, la red de los grupos skinheads tiene grupos deportivos también en Oaxaca, la ciudad mexicana que durante años se ha autogestionado y que resiste al estado mexicano. Y siempre en México el Atlas que juega en la primera división tiene un escudo rojo y negro con una “A” blanca en el medio (obra del artista austriaco Carlos Sthal), por su parte el EZLN cuenta con su propio equipo de futbol al compás de rancheras y capucha, llegando incluso a cuadrar un partido con el Internazionale de Milán. En España equipos como el Barcelona y el Athlétic de Bilbao fueron símbolos de resistencia anti-franquista durante mucho tiempo. En la Bahía de San Francisco se encuentra el “Anarchist Soccer League” y el mejor equipo que participa en el campeonato es el Kronstadt Football Club, así llamado en honor de los marineros revolucionarios. Un compañero de la "Kronstadt", antes de un partido, en respuesta a un intelectual pertinaz como suelen ser los de la izquierda, que le preguntó si el fútbol no lo hacía apartar de la revolución, él contestó: “Si no puedo jugar a fútbol ​​no quiero tener nada que ver con tu revolución”. No conocemos cuál fue el resultado final de ese partido, pero al final no importa.


Extraído de Senza Soste n.59 (abril 2011). Tradución: Maurizio Bagatin

miércoles, 22 de febrero de 2017

Dylan y el Nobel

Qué desastre: por primera vez el premio por excelencia se otorga a un gran compositor, el cual no lo rechaza, sino peor, lo desprecia.
Y ahora nos toca asomarnos a un pico importante de la cultura del siglo XX: Bob Dylan y, en un momento de frivolidad, queremos tomarlo sólo con motivo del Premio Nobel y del revuelo mediático surrealista que siguió el premio en sí - por primera vez concedido a un cantante de folk y rock - y la extraña reacción de Dylan que, durante mucho tiempo se ha quedado imposible de encontrar ( sic ) y luego dijo que, aunque sintiéndose honrado, no se presentará en persona a retirar el Nobel, citando pretextos ( “compromisos previos “) que, en su vaguedad han resultado ser pretenciosos, si no exactamente escandalosos. 
Que quede claro, Bob Dylan es un genio, un poeta violento en las imágenes, refinado lingüísticamente y con una riqueza creativa hasta lo embarazoso. Ha revolucionado el idioma con en el cual trabajó tres o cuatro veces. Muchacho judío originario de una provincia inmóvil y para nada florida de la América profunda, llegó a Nueva York a principios de los años sesenta a raíz de la ola que llevó a cientos de aspirantes artistas a participar en los albores de una revolución de las costumbres que tenía en la música (y en particular en la música folk) su propia vanguardia. Hambre de éxito e ira sincera de vivir, afirmación personal y dinámicas generacionales han sido los factores inextricables que han hecho de Dylan el cantante más representativo de una época, el artista que, sin revelar nada y rechazando cualquier papel, es el prisma que todo absorbe y por medio del cual todo se vendrá abajo. Dylan era de la generación que creció en la miseria cultural de los años del macartismo (amplificada por pertenecer a una minoría y desde el confín de la provincia), había sentido su afirmación física en el rock and roll de Elvis, el cual suponía una indecible raíz negra, que entonces se fue refinando y fortaleciendo culturalmente y políticamente con la poesía beat, las batallas contra la discriminación, el redescubrimiento de una contracultura popular que ya tenía en el enfermísimo Woody Guthrie su mito fundador. 
 Cuando Dylan llega ese entorno ya bulle, pero hay algo más radical en su canto desgarbado y memorable, en su tocar perentorio y sin virtuosismos, en su capacidad de escribir de manera alegórica y narrativa al mismo tiempo. Un puñado de canciones de protesta escritas en menos de cinco años, permanecen después de más de cincuenta años tan sólidas en el imaginario, hasta lograr definir "juglar social" a un artista que ha cesado desde entonces de asumir posiciones legibles. Entonces ya era la hora de la "held electric", que le valió el epíteto de "Judas", entonces un mar de cambios que a veces podían entender una vuelta relámpago para una batalla sociales, a veces conversiones a alguna secta cristiana. A lo largo un artista inclasificable, no convencional, fugaz, que sin duda desde los años ochenta no ha producido más obras maestras, pero pudo siempre demostrar que todavía podía producirla (tal vez la última hasta la fecha "Love and Theft" en 2001).
El día de la langosta
Si había una rockero, sólo uno, a lo que era posible otorgar el Premio Nobel, esto sólo podía ser él, no se podía comenzar que de él, como si fuera lógico, casi como si ya lo hubiera ganado y el anuncio de que, inevitablemente, debía llegar no tuviera que ratificar una excelencia que todos o casi todos los que han trabajado en las canciones ya habían reconocido durante mucho tiempo, que era casi predecible. “Es como ponerle una medalla al Everest”, dijo con un toque de coquetería Leonard Cohen (otro que muchos consideraban merecedor del mayor premio literario) unos días antes de su muerte.
Es aquí que el artista que siempre ha optado por no ser tranquilizador, lo que no concede nada a su público, distorsionando, a veces de manera interesante y la mayoría de las veces mutilando, canciones entre las más importantes que se hayan escrito, pero que vive literalmente su vida en una tournée "infinita", que no conoce respiro desde 1988, aquí es donde Dylan ha desdibujado aún más los naipes, negándose a sí mismo, con lo que muchos han interpretado, antes de manera casi divertida y luego como un despecho histérico, como un acto supremo de esnobismo, como una falta de respeto lamentable. 
 Había quizás demasiadas expectativas colectivas para este Premio - que ratificó una vez por todas que la Canción es literatura - para permitir a Dylan de tomar un comportamiento que, en una inspección más cercana, es coherente con su propia historia: este fue un Premio percibido como colectivo, un Premio a las decenas de músicos que han influenciado a millones de personas, y Dylan hubiera tenido que ser solamente el representante de la categoría. Pero él no representa a nadie, habiendo perdido desde hace mucho tiempo incluso a sí mismo. 
 La posición ambigua de Dylan sobre los premios es conocida desde el '63, cuando su manager Albert Grossman fue capaz de colocarlo como invitado de honor en la ceremonia del Tom Paine Award del National Emergency Civil Liberties Comitte, un importante premio en un ambiente radical, elegante y rico, una especie de consagración temprana para un artista de 22 años de edad. Allí, durante su discurso de aceptación - adonde daba la impresión de estar completamente borracho - causó un verdadero escándalo: "Quisiera no verlos a ustedes aquí ante mí, personas sin pelo, que debería estar en la playa a nadar ... ustedes deberían estar en reposo, deberían estar de vacaciones para relajarse ... este no es un mundo para las personas mayores ... cuando los viejos pierden su cabello debe salir del camino ... miro a los que me gobiernan y veo que no tienen pelo en la cabeza... y hablan de los negros, y hablan de blancos y de negros ... y hablan de rojos, azules y amarillos " y terminó con una chocante referencia al asesinato de Kennedy ocurrido sólo tres semanas antes: “Tengo que admitir que el hombre que mató al presidente Kennedy, Lee Oswald, no sé exactamente lo que pensaba hacer, pero tengo que admitir honestamente que veo algo de mí mismo en él “, y terminó abrumado por abucheos. La posición de alergia a las ceremonias más tarde se reiteró con vehemencia en la canción “Day of the Locusts” de 1970, en la que se hizo referencia a la laurea ad honorem recibida en Princeton: “Oh, the benches were stained with tears and perspiration/The birdies were flying from tree to tree/There was little to say, there was no conversation/As I stepped to the stage to pick up my degree/And the locusts sang off in the distance/Darkness was everywhere, it smelled like a tomb/I put down my robe, picked up my diploma/Took hold of my sweetheart and away we did drive/Straight for the hills, the black hills of Dakota/Sure was glad to get out of there alive/And the locusts sang, well, it give me a chill.”
¿Teniendo en cuenta estos antecedentes conocidos por todos, entonces no será que la arrogancia no está en Dylan, sino en quienes piensan doblarlo a la voluntad de la Academia?
Si lo sabes lo premia, ¿pero si no lo sabes porque lo premia?
La primera vez de un cantautor al Nobel, se dijo, ¿pero Dylan es realmente un cantautor? Para nosotros, sin duda, es así, ¿pero es como tal que él se siente? 
 El concepto detrás de la consigna "cantautor" no es totalmente exportable: con las diferencias no insignificantes lo podríamos atribuir, adema que a los italianos, a los españoles y a los portugueses, con menos precisión a los latinoamericanos, a los francófonos (que son sin embargo más originarios), y a los cantantes del Europa del Este, con la significativa evidencia de los bardos rusos, que sin mojigatería se atribuyeron la definición de “poetas cantantes” y cuyas colecciones de versos, en las bibliotecas rusas, se encuentran en el mismo estante que los de Pushkin y Esenin. El público para un cantautor europeo es algo que se emparenta con el teatro de vanguardia, con las noches de poesía, con el cabaret alemán, en la versión proletaria con el night y los jazz club y a continuación, sólo en los años setenta, asume el papel de happening musical-religioso-político. El mundo anglosajón, con la notable excepción del Canadá francófono (propio Leonard Cohen es un ejemplo mayúsculo del cantante de habla inglés, pero de cultura francófona-europea), vive completamente diferentes y opuestos mitos.
En los Estados Unidos, Dylan todavía pertenece a una generación de pasaje que tiene sus raíces en la música popular de la calle: Dylan tiene algo del predicador Quaker que arenga en el centro del pueblo, del filósofo hippie, del bluesman que canta la salvación en la iglesia el domingo por la mañana y luego va a tocar la guitarra en el burdel, muchos mundos populares son los poderosos modelos de su cultura. No es con una medalla que se hubiera podido canjear el bluesman Leadbelly de su condena por homicidio, hay a la base de esas vidas (y en la memoria viva de sus seguidores) una experiencia muy dura, irreconciliable. Por supuesto que el comportamiento de Dylan nunca fue muy urbano, y especialmente en este caso no se ha desmentido: Dylan sabe desde hace mucho tiempo no ser el héroe de la clase obrera Woody Guthrie, y nunca ha querido ser tampoco un acróbata vitamínico como Bruce Springsteen, que convirtió el concierto de rock en un ejercicio muscular y adora el público que contracambia. Dylan se encuentra en el medio, irresoluto, más ciego que Homero andando a tientas genialmente, sabiendo muy bien a dónde va pero sin saber por qué, sin paz en una tournée sin fin. Dylan desprecia a su audiencia y su condena a tocar eternamente, lo hace como si estuviera perseguido por la miseria, como si ignorara ser un multimillonario. Este es su genio, su condena y su mal carácter. Dylan se siente relacionado en el mismo grado con Elvis, con Guthrie, con Rimbaud, con Charley Patton y con... Abraham Lincoln. No vive el parentesco/dependencia de la Literatura Académica ni el sentido opuesto de la superioridad y el resentimiento económico respecto el pop. Invitarlo en Suecia significa invitar tanto a un heredero de Whitman como a Jerry Lee Lewis, el rockero de los años cincuenta apodado "el killer", que incendiaba los pianos para perjudicar a los que sonaban después de él. Dar el Nobel Dylan es como invitar a un artista de pavimento, con el talento de un Miguel Ángel, en la sala de la nobleza literaria pensando que no es constitutivamente extraño y alieno a este mundo. Probablemente pintará su peor bodrio (porque no tiene que demostrar que es bueno: la habilidad de un artista de la calle es sólo la manera de conseguir más monedas) y además se robará todos los cubiertos de plata y dejará una mierda en la alfombra buena. Dylan no es Sartre, no boicotea y no aprueba, Dylan es Jokerman: el tramposo, el ladrón, el mercader. No tiene posiciones éticas, él sirve a la belleza y además es notoriamente un idiota ("demasiado gilipolla por ser corruptibles" dijo más o menos Patty Smith, que fue en su representación en Suecia). Así que el hecho de que no se presentó fue el máximo de la cortesía que se le podía pedir.

Maurizio Bagatin…de una nota de Alessio Lega, febrero 2017

Enfermedades en el cultivo de coca y uso de agroquímicos

Carlos Crespo Flores


En julio del año 2013 una comisión de productores del trópico de Cochabamba visitó el laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias (FCAyP), llevando muestras de hoja coca contaminadas con una enfermedad poco conocida hasta ese momento: las hojas de las plantaciones de la coca se caían y la planta empezaba a secarse. La amenaza se extendía desde Villa Tunari hasta Entre Ríos, casi hasta el límite con el departamento de Santa Cruz.

Luego de visitas de campo y análisis de laboratorio se identificó la plaga como una variedad del hongo Fusarium, enfermedad muy conocida en la región altoandina por sus efectos devastadores en cultivos como la papa y las flores. El seguimiento permitió descubrir además dos enfermedades que también estan atacando a la coca, la antracnosis y el llamado “lliph’i”, evidencia de una grave crisis ecológico productiva en los sistemas de producción donde la coca es el pilar. El Fusarium fue controlado con un tratamiento en base a agroquímicos convencionales, aunque la amenaza persiste.

El trabajo asimismo permitió identificar que la causas principal para la aparición de estas enfermedades está relacionado, no solo con el monocultivo, sino con el uso indiscriminado e intensivo de agroquímicos en el ciclo productivo de la planta de coca. De hecho, se ha evidenciado la aplicación indiscriminada de productos considerados altamente peligrosos para la salud humana y la naturaleza, incluyendo aquellos prohibidos por convenios internacionales. Productos como el Tamarón, Gramoxone o Folidol, son de uso común en el trópico cochabambino, sin que las autoridades sanitarias hayan hecho algo al respecto.

Un ejemplo es el Bazuka, un potente herbicida utilizado sin medida ni clemencia por los productores de coca desde por lo menos el 2007; en realidad es el nombre comercal del Glifosato, como se sabe el herbicida parte del paquete de la soya transgénica cultivada en Santa Cruz, cuyos terribles impactos sobre la salud humana y la naturaleza recien están siendo identificados.

El tema se complejiza si tomamos en cuenta las condiciones higiénicas con las que se consume la coca en el país, prácticamente tal como fue cosechada, secada -expuesta al sol, sin protección- y embolsada, sin ningún tipo de limpieza o lavado previo. Los acullicadores de coca fumigada se están envenenando masiva y lentamente, sin darse cuenta; y esta puede venir del Chapare o Yungas de La Paz, en general totalmente contaminadas. Pero también los productores están siendo afectados en su salud por los agroquímicos que utilizan, desde insecticidas, herbicidas, hasta fertilizantes foliares; es común por ejemplo mezclar productos para dar “más fuerza” a la fumigación. Lo trágico es que ni siquiera están estudiados los efectos sobre la salud humana, menos sobre la naturaleza.

Hasta ahora el Estado plurinacional ha hecho muy poco por enfrentar la problemática, por el contrario, pretende exportar e industrializar la hoja de coca contaminada con agroquímicos. El proyecto oficialista de ley de hoja de coca ignora a la coca saludable. Ningún atisbo de una estrategia de promoción de coca orgánica o ecológica. Casos aislados como Villa Tunari donde hay productores de coca orgánica, apoyados por la alcaldía municipal, o Vandiola, territorio original de la coca, hoy organizados en una federación, son la excepción que confirma la regla. Tampoco las organizaciones sociales cocaleras tienen un interés prioritario por el tema.

El uso de agroquímicos en el cultivo de la coca y sus efectos ambientales y de salud, demanda una discusión honesta y transparente de todos los actores involucrados, donde el Estado sea uno más, sin buscar imponer un discurso oficial, como hasta hoy. Alternativas como la despenalización de las drogas blandas, la implementación de sistemas de producción de coca ecológica como criterio de erradicación y su transformación industrial, o la introducción de límites ecológicos a la producción cocalera, deben ser tratados en escenarios autónomos y plurales.


Es en este marco, que el día 23 de febrero del presente, el CESU, junto a la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias (FCAyP-UMSS), el colectivo Coca Orgánica Libre e Informada (COLI) y la Federación de Productores de Coca Orgánica Yungas Tradicionales Vandiolas (FPCOYTV), está organizando un seminario el seminario “Problemas Fitosanitarios en el cultivo de Coca y alternativas de manejo”, donde se presentarán resultados de investigaciones y reflexiones por parte de profesionales de la UMSS. Esperamos que este sea el preludio de este urgente debate público, y es deber de la universidad pública promoverlo.

publicado en:
http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20170222/columna/enfermedades-cultivo-coca-uso-agroquimicos
22-II-17

martes, 31 de enero de 2017

El rock y la sustancia de las cosas: dragones, monos y pavos. Otra manera de hablar de leyendas antiguas y de viajes siempre actuales

                          “...Un poco cocainómano incluso...”
Louis Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche -

“Tóxico porque excitante y no alimento, es decir, que puede transformarse sólo en simulación e imitaciones”
Paul Valéry, Principios de anarquía pura y aplicada -

“Lord Henry alzó las cejas y lo miró con asombro a través de las delgadas volutas de humo que, al salir de su cigarrillo con mezcla de opio, se retorcían adoptando extrañas formas”
Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray -

“Es una ley: los efectos del haschisch se dan únicamente cuando se habla sobre el haschisch”
Walter Benjamin, Haschisch -

Quién toma qué, cuándo y cómo. Las drogas y la música viven un tiempo mítico marcado por usos y abusos, muertes excelentes y víctimas "del azar". Pero, ¿cuántas y cuáles son las drogas que realmente han inspirado el mundo de los sonidos? ¿Más la heroína o el éxtasis, la marihuana o la cocaína? He aquí un breve “viaje en la música”.

Heroína: en el slang del mundo rock la llaman "horse, smack, candy", etc. En estas palabras ya entran los discos de los Rolling Stones, Patti Smith y Jesus & Mary Chain. Es un opiáceo producido en China y en otros lugares, puede ser inyectada, inhalada o fumada, en este caso se habla de "caza del dragón" y no por casualidad "chasing the dragón" es una de las palabras más recurrentes en el mundo rock. Sus efectos son náuseas, asombro leve, escozor, incapacidad para extraer un disco de su portada, aburrimiento y sueño. Hasta ahora, los Velvet Underground ha sido el grupo que más ha descrito a través de los sonidos los efectos de la droga. De Charlie Parker a Billie Holiday, de Ray Charles a John Coltrane, de Sid Vicious a Kurt Cobain, de Janis Joplin a Chet Baker, todos los géneros musicales han experimentado “el mono en la espalda”. Para Danny Whitten y Bruce Berry fue el vehículo hacia el más alla, de su gran amigo Neil Young recordamos la versión de luna de miel de Helpless en el pathos Cult The Last Waltz, dirigida por Martin Scorsese. En Wating for my man (Velvet Underground) Lou Reed canta: "26 dollars in my hand” y así John Lennon: "El pavo frío me hace correr”, mientras Johnny Thunders (New York Dolls): "I'm living on a Chinese Rock/All my best things are in hock" (Chinese rock). Los Husker Du se disolvieron a causa del problema, y ​​así decenas de otros grupos. Los Guns’Roses la homenajearon en Mr. Brownstone y los Rolling Stones en Sister Morphine. Es la droga más cortejada por los artistas.

LSD: alias dietilamida del ácido lisérgico, descubierto por Albert Hofmann en 1943 en Suiza, en los Laboratorios Farmacéuticos Sandoz. Se ingiere y se espera que "tome bien". Efectos: sensación de ser un marciano en calzoncillos, deseo de volar (lo tenía al tomarlo Robert Wyatt), aburrimiento. En ‘67, Eric Burdon de los Animals dice: "Dios y el amor son la misma cosa. Al principio sólo quería probar luego me descubrí por dentro”. En el ‘68, Brian Wilson de los Beach Boys exclama: "Con el LSD descubrí a Dios. Esa fue la experiencia más importante de mi vida”. Musicalmente es una droga relacionada con la contracultura, con la San Francisco del '67. Timothy Leary, Dick Alpert, Gary Snyder, Gerry Rubin y Owsley Stanley anuncian a los jóvenes que el LSD (siendo aún legal en el momento) es el máximo y los chicos se precipitan. Los Merry Pranksters de Ken Kasey adornan decenas de furgonetas y deambulan por los Estados Unidos promoviendo el ácido. Jimi Hendrix escribe: Purple Haze was in my brain/Purple Haze all around/ Purple Haze in my eyes, después de haber ingerido un ácido. Syd Barret deja su testamento lisérgico en The Madcap Laughs. Grateful Dead, Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service, Chocolate Watch Band, Seeds, Pink Floyd, Beatles, en fin de todos están metidos en acido. En la chamánica y psiquedelica Riders On The Storm, Jim Morrison viaja hacia el paraíso. Una droga generacional con su máximo éxito en los años sesenta.

Marihuana: se fuma en cigarrillos, en chillum, en pipas, etc., se bebe en infusiones como el café o el té, se come mezclada con galletas, con pasteles, en tortas, etc. Efectos: risa inmoderada, sensación de paz: ¿cómo estás?: cara de idiota sin respuesta, deseo de escuchar a Bob Dylan, el peor período, el de Slow train comin’ o incluso al Cat Stevens de Tea for the Tillerman y al inevitable Bob Marley. Clásico el colapso por abuso. En los años ‘50 el modern jazz fuma pot; en los ‘60 Bob Dylan es el profeta que adoctrina a los Beatles y los Rolling Stones, excepto a Charlie Watts, el baterista; en los ‘70 las estrellas del reggae fueron retratadas en la cubierta de los discos con sus cabellos rastas que ocultaba el "cañón" en la boca. Joe Strummer es un aficionado del género y como él miles de otros. Riesgo: extrema "dulzura interior", la cual puede conducir a escuchar música presumiblemente suave. Por eso James Taylor se ha convertido en rico y famoso. THC, ademas de ser el principio activo de la marihuana, es tambien un grupo heavy rock español de lo’80.

 Anfetamina: Drynamil o sea Corazones Púrpura (Purple Hearts), píldoras utilizadas por los mods en los años ‘60: fue retirada del mercado en el '64, después de una histérica campaña de prensa. Efectos: locuacidad, desordenado deseo de escuchar y escuchar de nuevo a My generation (The Who), insomnio, temblor y psicosis. Dexedrina: en el ambiente Dexys (de ahí los Midnight Runners), popular entre los mods de los años ‘60. Durophet: cápsulas estimulantes inventadas para tratar la obesidad y el alcoholismo, ya no está en el mercado. Popular entre los posthippy de los años ’70. Estilo de música asociado: David Bowie, Roxy Music, el Glam; en los Estados Unidos los New York Dolls y Stooges. Sulfato de anfetamina o Speed Billy de Billy Whizz, un personaje de dibujos animados que se mueve a toda velocidad. Es la anfetamina clásica. En el rock’n’roll Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Jackie Wilson, Little Richard, Pete Townshend, Small Faces, Sex Pistols, el mod revival Uk '79 y el grunge. La música siempre la agradece.

Cocaína: en la jerga "coke, Charlie, snow, etc.", es un estimulante natural, se inhala. El consumidor piensa ser la persona más aguda y despierta del mundo: tal vez por eso el Papa León XIII bebía el famoso Vino Mariani, elaborado con extractos de la hoja de coca. En el rock, JJ Cale canta: If your thing is gone and you want to ride on/Cocaine/Don't forget this fact/You can't get back/Cocaine/She don't lie; Eric Clapton y David Bowie han elogiado la sustancia. Terry Allen escribió Cocaine Cowboy, los Afterhours, en 1992 publicaron un disco: Cocaine Head; David Bowie, Lowell George (Little Feat), Jimmy Page y Gregg Allmann han creado música bajo la influencia de la droga. John Belushi la mezcló con heroína, creando el speedball, con consecuente sobredosis; Shannon Hoon elevó la dosis, sin retorno. Ninguno se ha vuelto genio gracias a ellas.

Hongos mágicos: drogas inventadas por la madre naturaleza, para las personas con ganas de descubrir la calidad artística real de bandas como Gong, Can y Faust. Los hongos se mastican, se fuman o se deshacen en algunas tisanas. Efectos: alucinaciones, náuseas, risa forzada, trance catatónico, danza desenfrenada...

Ecstasy: comprimidos o cápsulas sintéticas, es el viaje de la "generación rave". Pueden contener combinaciones de barbitúricos, heroína, LSD, anfetaminas, talco, etc. Es la droga de los ’90, de preferencia en las discotecas. Sostiene la cultura acid house.

Drogas pobres: inhalar la coccoina, histórico el "sniffin'glue" de los Ramones. Cáscaras de plátano: en los años ’60 quien no podía permitirse marihuana o algo similar recurría a fumar cáscaras de plátano contando en sus propiedades tóxicas, inexistentes. Aspirina y Coca-Cola: sobre todo en los ’60, los mods que no podían pagar las píldoras recurrían al ácido acetilsalicílico disuelto en una bebida carbonatada con efectos muy perjudiciales. Ingiriendo Reupnol disuelto con el champán Kurt Cobain desplazó trágicamente el nivel. Dodos: práctica generalizada en Inglaterra en la época punk. La ingestión de pastillas como la efedrina, ofrece la aparición de la taquicardia. No hay que olvidar el popper: se vende mayormente en los sexy shop, y sobre todo entre los gay, es aspirado en el momento del orgasmo para hacer irrepetible el momento. Música: aunque Donovan en Mellow Yellow canta: "Electrical banana Is bound to be the very next phase" no hay evidencia real de que se refería a las "cáscaras de banana".


En resumen, una historia de las "drogas" entre lo serio y el guiño, un juego, una manera de mantenerse dentro de los cambios generacionales del rock’n’roll propio como nos enseñaron grandes maestros como Lester Bangs, mencionado en la canción " It's the End of the World and We Know It" (1987) del grupo REM y en la canción "It's Not My Place" (1981) de la banda Ramones.


Maurizio Bagatin
Enero, 2017